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El documental “La habitación de los Dioses” recoge el trabajo realizado en el yacimiento tartésico del Turuñuelo

Los trabajos de excavación, codirigidos por Esther Rodríguez y Sebastián Celestino, se han retomado hace un mes

El pasado 4 de abril se retomaron los trabajos en el yacimiento de Casas del Turuñuelo en Guareña. Una excavación al frente de la cual están los arqueólogos Esther Rodríguez, villanovense, y Sebastián Celestino, quienes dirigen la excavación. Un yacimiento en el que se comenzó a trabajar del 2014 al 2018 y a partir de esa fecha se paralizó; retomándose el trabajo hace un mes.

Precisamente todo lo encontrado en esos cuatro años de trabajo, lo que representa y lo que alberga la excavación del conjunto protohistórico de Casas del Turuñuelo, declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en mayo del 2020, es lo que recoge el documental «La habitación de los Dioses». Un documental sobre este yacimiento arqueológico, dirigido por Diego González, y que se ha presentado este miércoles 4, en el teatro Las Vegas.

Se trata, según Rodríguez, del yacimiento tartésico más importante de la Península Ibérica. Un yacimiento que ha sido portada de varias revistas mundiales especializadas en arqueología. En el Turuñuelo, entre los muchos hallazgos realizados, aparecen unos restos humanos que reposan junto a una estancia oculta y con una antigüedad de 2500 años. Encontrar este enterramiento de un hombre, al que como señala Rodríguez llaman Desiderio, “es significativo ya que se trata del primer enterramiento y no incineración; que era la práctica funeraria habitual que consta en esta cultura”.

En el tiempo que ha estado parada la excavación, el trabajo se ha centrado en la documentación de todo lo hallado en este yacimiento, como es el caso del del mayor sacrificio de animales documentado en la I Edad de Hierro del Mediterráneo occidental, con 52 caballos y algunos animales más enterrados en el patio de la edificación; o los tejidos más antiguos de la Península Ibérica. Además, Además, el yacimiento contiene la primera escultura de mármol, han aparecido los pies, de la cultura tartésica y conserva la policromía original. De hecho, la cultura tartésica es la más antigua de la Península.

El director del documental, Diego González, subraya que “para nosotros ha sido mucho más que un documental, ha sido una aventura maravillosa”. Se ha pretendido, explica, “contar mucho más de lo que se ve en una excavación a simple vista. Queríamos que fuera también didáctico. Saber qué se hace cuando se inicia una excavación, qué se hace con ese material y qué se puede averiguar con todo el material que se recopila. Es rescatar quiénes somos y de dónde venimos”.

Si importante es el trabajo de un arqueólogo, añade González, más lo es la intrahistoria de todo este trabajo.

Por su parte, el alcalde Miguel Ángel Gallardo ha destacado la importancia del trabajo hecho hasta ahora. Un trabajo que ya se ha reiniciado. Ha recordado que, en su momento, en 2014, “hubo dos personas, dentro de un gran equipo, que supieron contagiarnos ante algo desconocido. Desde el principio la Diputación estuvo ahí y el resultado es uno de los yacimientos más importantes, si no el más importante de la civilización tartésica”.

Esther Rodríguez subraya que el documental recoge buena parte de todo el trabajo hecho a lo largo de cuatro años. Algo que ha sido posible, indica, a la Diputación y otras instituciones. “Me alegra el volver a retomar los trabajos y seguir descubriendo los tesoros que esta excavación nos está regalando; entre ellos el poder documentar por primera vez en la historia la hecatombe que representa el sacrificio de 52 caballos, y algún animal más. Este sacrificio es el principio del fin de este ritual de destrucción antes de que los tartesos abandonaran la zona”. Tras este ritual y el banquete que realizaron, añade, incendiaron todo, lo sellaron y abandonaron el asentamiento.

Recordar que el pueblo Tarteso surge en el entorno del Guadalquivir, expandiéndose en el siglo VI A.C. hacia las comarcas de La Serena y Vegas Altas, especialmente en Medellín, su necrópolis, el Turuñuelo en Guareña y Tamborrío en Villanueva; son los núcleos destacados en la zona del Guadiana. Una cultura de la que, según Esther Rodríguez, aún hoy conservamos importantes vestigios como la importancia de los enterramientos o elementos tan cotidianos como los braseros, empleados hasta hace pocos años.

Sobre el pueblo Tarteso, su cultura y la importancia que tuvo, el Turuñuelo ha ofrecido mucha información sobre una cultura que a finales del siglo V A.C. desaparece. Un hecho del que se desconocen las causas, aunque los investigadores confían en conocerlas en un futuro. Entre las teorías que se barajan, según la arqueóloga, está el que se produjera un cambio climático que puedo ser una sequía y no pudieron cultivar.


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