Inicio Actualidad “Trillo” Pieza del mes de octubre en el museo etnográfico

“Trillo” Pieza del mes de octubre en el museo etnográfico

En la Sala de Agricultura y Ganadería de este museo podemos observar varios trillos que, como mucha gente sabe, son herramientas agrícolas antiguas destinadas a separar el grano de la paja. Solían fabricarse de madera, de hierro o de ambos materiales. 

El trillo de madera estaba compuesto por un tablero grueso, hecho con varios listones en forma de rectángulo o de trapecio, con su parte frontal algo más estrecha y curvada hacia arriba (como un trineo), y con el vientre guarnecido de esquirlas cortantes de piedra (lascas) o de sierras metálicas. Sus dimensiones eran variables, pero solían tener hasta dos metros de largo por metro y medio de ancho. Los grandes se destinaban a una yunta o pareja de bestias (bueyes o mulas), y los más pequeños eran para un sólo animal.

La pieza seleccionada para este mes de octubre de 2021 consta de una estructura rectangular de madera con un banco para el conductor y un gancho de hierro para el anclaje a los animales de tiro. Dicha estructura se asienta sobre otra de hierro, que consta de cuatro ejes con 7 y 8 ruedas alternativamente, dentadas y afiladas a modo de cuchillas.

El trillo era arrastrado, tradicionalmente, por dos mulas o dos bueyes sobre la parva, es decir, sobre las mieses repartidas en la era. El conductor, llamado trillique, no sólo guiaba el ganado, sino que hacía peso y, si éste no era suficiente, se añadían encima unas piedras grandes. Al moverse en círculos sobre la cosecha extendida, las lascas o las cuchillas cortaban la paja y la espiga, separando la semilla sin dañarla. Posteriormente, se amontonaba la parva trillada para limpiarla después.

Se han encontrado vestigios arqueológicos que demuestran la existencia de trillos desde hace, al menos, 8.000 años, en Oriente Medio y los Balcanes; y todavía puede verse en algunas regiones de Europa, donde se practica una agricultura marginal.

Los trillos debieron ser muy importantes en la Mesopotamia protohistórica, pues ya aparecen en los documentos escritos más antiguos que se conocen. Concretamente, en la ciudad de Kish (Irak), se exhumó una plaqueta de arenisca grabada con pictogramas que podrían constituir el documento escrito conocido más antiguo del mundo (mediados del IV milenio a. d. C). Esta plaqueta, que se conserva en el Ashmolean Museum de Oxford, tiene representaciones de trillos en sus dos caras, junto a símbolos numéricos y otros pictogramas. 

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